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Adiós  a un gancho  José Tomás Rodríguez

Adiós a un gancho José Tomás Rodríguez

Gancho,

Me ha tocado en nombre de todos tus amigos decir estas palabras ya que queremos compartir contigo y tu familia la positiva experiencia que fue caminar juntos por estos años. No queremos guardar nuestras vivencias y lo que observamos de tus cualidades en el pasado sino todo lo contrario esperamos que nos acompañen para adelante ya que sabemos que aquello que más destacamos de ti ahora es y será  también parte nuestra.

Lo primero es tu sencillez, humildad y simpleza, siendo un hombre desprendido de lo material, un ser libre, que con poco disfrutabas mucho… como una parrilla con tus amigos, un juego con tu perro Siux, una tarde con la Amanda, un buen partido de fútbol en la televisión o un buen día de escalada con Andrés y la Jesus. Daba tranquilidad y paz estar contigo porque estabas presente, pocas veces apurado, ni estresado ni atado a otras cosas mas de lo que vivias en el momento.

Observador, misterioso, silencioso, pero nunca ajeno, sino que presente con tu propio estilo el cual era de gestos simples y profundos, y lo mas importante…. acercamientos auténticos y verdaderos, sintiéndote como un amigo leal, apañador y que estaba ahí. Estabas presente y estás presente ahora porque supimos convivir con tu silencio tranquilo y también cuando divagabas y nos mostrabas tu imaginación y pasión por aquellos temas que te gustaban. Sentimos ahora tu presencia en el silencio y nos gusta, a si también recordamos con mucha alegría cuando te ibas en tus locuras, poesías, filosofías de vida o cuando conversabas con tu amigo Max, con quien te acompañaste en ese ultimo recorrido y grata conversación a la cual no estábamos invitados.

Al pensarte en imágenes apareció el zorro, aquel zorro dificil de ver,  misterioso, silencioso, audaz y astuto. Un zorro de tan humanas y buenas intenciones, que en momento bordeaba la ingenuidad como aquel zorrito que le pedía al principito que lo domestique  y nos enseñaba que lo esencial es invisible muchas veces a los ojos. Y como decía el principito “no eras mas que un zorro semejante a cien mil otro, pero nosotros te hicimos nuestro amigo y ahora eres único en el mundo”.

También en las montañas y el campo te recordaremos con alegría y tranquilidad. Desde chico en Scout hasta ahora con tu pasión por la escalada nos mostrabas tu interés por estar en contacto con la naturaleza, por desconectarte del mundo y conectarte con tus raíces.  En la escalda pudimos ver retratada dos áreas tuyas, tu lado más silencioso y solitario y tu responsabilidad y lealtad por tus compañeros de cuerdas, a quienes te toco resguardar en sus ascensos a si como nos acompañabas a nosotros en nuestros problemas. Que alegría fue saber que luego de tu ultima expedición a Argentina seguías motivadísimo con tu pasión y entrenando firme para seguir buscando nuevas rocas, líneas de ascensos y experiencias de desconexión.

Te fuiste luego de una mañana con Andres y con muchos de tus amigos, a quienes horas antes te preocupaste de prepararles un asado para celebrar juntos un nuevo triunfo deportivo. Te vimos proactivo, alegre, conversador ese día, pero por sobre todo generoso.  Sentimos que tus últimas horas refleja tu generosidad y las buenas intenciones detrás de tus actos. Sin maldad, sin dobles intenciones caminabas por ese último camino con hojas de otoño, tranquilo, sereno y en paz,  sin molestar a las otras hojas que contigo estaban y al mismo tiempo estando presente cuando alguien necesitase de tu ayuda y compañía. Tal como fue la acogida y generosidad que recibimos del gran Puerto de Palos de donde luego de momentos de amistad, libre pensamiento y risas junto a ti y tu familia cada uno emprendió, cual navegante, rumbos hacia el nuevo mundo, respectando siempre la individualidad  y con maletas cargadas de una amistad pura, alegre, simple, profunda y práctica. Y hoy, cada uno en su barcaza de pescador, te acompañamos a este este nuevo puerto y final, con la certeza de que el derrotero fue un recorrido con alegría y buenos vientos.

Tuviste mucha suerte de vivir con quien fue tu mayor parner, amigo y hermano. Con sus grandes diferencias y similitudes caminaron juntos por todos estos años compartiendo toda una vida. Nos reinamos de sus peleas, desencuentros, que siempre volvían a unirlos y a retomar un nuevo día juntos, desconcertándonos siempre su capacidad  de reconciliación y tu pragmatismo para seguir adelante. Queremos que sepas que a Andres lo apañaremos y cuidaremos como si tu estuvieras presente y también al igual que el zorro y las montañas nos ayudara a recordar siempre tu presencia.

Como dice una canción de Congreso “siento que pronto te irás solo a vagar por los campos”, te deseamos un buen viaje, un contacto pleno con la naturaleza y un disfrute pleno de tus nuevas libertades. Tendrás un lugar privilegiado para observar, filosofar, divagar y esperar hasta que uno de nosotros te acompañe y disfrute de tu compañía nuevamente a través de una buena conversación o de un tranquilo silencio.

Gracias a la vida por tener la oportunidad de conocerte y compartir contigo. Estamos triste SI, pero tranquilos y agradecidos de cada momento que estuvimos contigo.

Te queremos mucho Gancho, te recordaremos con las imágenes que cada uno atesora de tì y esperamos ser un grupo de amigos que refleje aquellas cualidades que nos dejaste impregnada en cada uno de nosotros.

Hasta pronto MONA JOSETO.

 

Juan Pablo Boetsch, Generación 2002 CVD.